Información para tu Salud

Contenido elaborado por el Dr. Carlos Marinelli para acompañarte en la prevención, el diagnóstico temprano y el cuidado de tu salud digestiva. La información aquí presentada está basada en datos del Instituto Nacional del Cáncer (INC) y el Sistema de Vigilancia y Reporte del Cáncer (SIVER-Ca), Ministerio de Salud de la Nación — actualizados a 2024.

La importancia de la colonoscopía

El cáncer colorrectal (CCR) es uno de los tumores más frecuentes en Argentina. Según datos del Sistema de Vigilancia y Reporte del Cáncer (SIVER-Ca) del Ministerio de Salud de la Nación, durante 2024 se registraron 7.455 defunciones por esta causa — un promedio de 20 muertes por día, concentradas en un 90% en personas mayores de 50 años.

La buena noticia es que el cáncer colorrectal es, en gran medida, prevenible. Más del 90% de los casos están precedidos por lesiones premalignas llamadas pólipos o adenomas, que pueden tardar entre 10 y 15 años en transformarse en cáncer. Ese es el tiempo que tiene la colonoscopía para detectarlos y removerlos antes de que se conviertan en un problema mayor.

La videocolonoscopía (VCC) permite no solo detectar pólipos, sino también extirparlos en el mismo procedimiento mediante polipectomía, evitando su progresión hacia un cáncer.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la pesquisa de cáncer colorrectal cuando se cumplen estas condiciones, todas presentes en el caso del CCR:

  • La enfermedad es frecuente y con elevada morbimortalidad.
  • Existen pruebas de pesquisa sensibles, aceptadas por los pacientes y factibles en la práctica diaria.
  • El tratamiento tras la detección temprana mejora el pronóstico respecto al diagnóstico habitual.
  • El beneficio potencial es superior a los riesgos y costos de la pesquisa.

En el Instituto Médico Quirúrgico Marinelli realizamos videocolonoscopías y videogastroscopías con video cromoendoscopía, que permiten una visualización detallada de la mucosa digestiva para un diagnóstico más preciso.

Cirugía ambulatoria: operarse sin internación

La cirugía ambulatoria es una modalidad de prestación quirúrgica en la que el paciente es operado —independientemente del tipo de anestesia empleada, ya sea local, regional o general— y es dado de alta el mismo día de la intervención, sin pasar la noche internado, continuando su recuperación en su domicilio.

Con los avances tecnológicos actuales y la infraestructura adecuada, se estima que el 80% de las cirugías que hoy se realizan con internación pueden efectuarse mediante esta modalidad.

La cirugía ambulatoria no implica mayores riesgos que la cirugía convencional, y debe realizarse sin disminuir la calidad de la prestación. Sus beneficios están ampliamente documentados: la recuperación en el domicilio es más confortable, económica y rápida, permitiendo al paciente retomar sus actividades habituales en un plazo corto, además de reducir complicaciones intrahospitalarias como infecciones, flebitis o tromboembolismo pulmonar.

Procedimientos que se realizan bajo esta modalidad

La lista de operaciones que pueden realizarse de forma ambulatoria es amplia. Entre las más comunes en nuestra especialidad se encuentran:

  • Hernias inguinales, epigástricas y de hiato.
  • Enfermedades proctológicas: hemorroides, fístulas anales, fisuras anales y pólipos colónicos.
  • Cirugía de vesícula por videolaparoscopía.

En el Instituto Médico Quirúrgico Marinelli contamos con quirófanos propios habilitados para cirugía ambulatoria, permitiendo a nuestros pacientes acceder a estos procedimientos con la comodidad de regresar a su hogar el mismo día.

Cáncer colorrectal: la prevención salva vidas

En Argentina, el cáncer colorrectal (CCR) se ubica entre los más frecuentes y con mayor mortalidad. Según el Instituto Nacional del Cáncer, la incidencia estimada es de 30,5 nuevos casos cada 100.000 varones y 19,4 cada 100.000 mujeres — cifras que ubican a la Argentina entre los países con mayor incidencia del mundo.

Aunque la mortalidad por CCR muestra un descenso sostenido del 1,5% anual en la última década, gracias a la detección temprana y la mejora en los tratamientos, la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para reducir su impacto.

La prevención del cáncer colorrectal se aborda desde dos frentes:

  • Prevención primaria: identificar factores de riesgo en la dieta y el estilo de vida, para modificarlos a través de la educación.
  • Prevención secundaria: la pesquisa o búsqueda activa de la enfermedad en personas sin síntomas, mediante estudios como la colonoscopía, el test de sangre oculta en materia fecal o la radiología de colon.

Cuando el diagnóstico se realiza en etapas tempranas, la probabilidad de curación se eleva al 80-90% de los casos. Cuando se detecta en etapas avanzadas —como ocurre en la mayoría de los diagnósticos por síntomas— la sobrevida a 5 años se ubica entre el 50 y el 60%.

La detección temprana no es casualidad: es el resultado de la pesquisa activa, incluso en personas que no presentan ningún síntoma.

¿Quién tiene mayor riesgo de cáncer colorrectal?

Estudios genéticos, experimentales y epidemiológicos sugieren que el cáncer colorrectal resulta de una compleja interacción entre la susceptibilidad genética y diferentes factores biológicos y ambientales.

Se considera con riesgo incrementado a:

  • Personas mayores de 40 años con antecedentes de cáncer colorrectal en un familiar de 2° o 3° grado.
  • Personas mayores de 40 años con antecedentes de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos en un familiar de 1° grado mayor de 60 años, o en dos familiares de 2° grado.
  • Pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales crónicas: Colitis Ulcerosa y Enfermedad de Crohn.
  • Pacientes con antecedentes de Poliposis Adenomatosa Familiar.

Aproximadamente el 25% de los casos de CCR se desarrolla en personas con riesgo incrementado por antecedentes personales o familiares. El 75% restante son casos esporádicos, es decir, se desarrollan en personas sin factores de riesgo identificados — y el 90% de ellos ocurre en mayores de 50 años.

Esto significa que, aunque no tengas antecedentes familiares, superar los 50 años ya es un motivo suficiente para considerar un estudio de pesquisa con tu médico.

Señales que no deberías ignorar

Existen signos y síntomas que, si bien no siempre indican la presencia de cáncer colorrectal, deben ser motivo de consulta médica para su evaluación. Cuanto antes se consulten, antes se puede descartar o detectar a tiempo cualquier patología.

1

Haber observado sangre en la materia fecal.

2

Cambios en el ritmo evacuatorio: de un ritmo normal a constipación, o viceversa.

3

Hinchazón, meteorismo o distensión abdominal de inicio reciente.

4

Cambios en la forma o consistencia de la materia fecal.

5

Anemia de causa desconocida.

6

Antecedentes de Poliposis Adenomatosa Familiar.

7

Tener más de 50 años.

8

Antecedentes de cáncer colorrectal en un familiar de 1° o 2° grado.

9

Antecedentes de enfermedad inflamatoria intestinal (Colitis Ulcerosa).

Si presentás uno o más de estos signos, consultá a tu médico. La evaluación temprana es la mejor forma de cuidar tu salud.

El cáncer colorrectal ya no es solo de adultos mayores

Tradicionalmente, el cáncer colorrectal se asoció a personas mayores de 50 años — y de hecho, todavía representan el 90% de los casos. Sin embargo, la evidencia internacional muestra una tendencia preocupante en los últimos años.

En las últimas tres décadas, la incidencia de cáncer colorrectal en menores de 50 años aumentó un 50%. En Estados Unidos y Europa, ya es el tumor más letal entre los hombres jóvenes y el segundo entre las mujeres de esa franja etaria.

Según la base global GLOBOCAN de la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC), de la OMS, Argentina y Uruguay se encuentran entre los diez países con tasas más altas de incidencia a nivel mundial, ajustadas por edad.

La comunidad médica busca activamente identificar los factores que explican este aumento en población joven. Algunos estudios señalan que el estilo de vida occidental —dieta, sedentarismo, obesidad— influye de manera determinante.

Si tenés antecedentes familiares de cáncer colorrectal o pólipos, no esperes a cumplir 50 años para consultar. La prevención también es para los más jóvenes.

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